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1 May , 2018  

Liga Euskal Herria Sénior Masculina

Ida Play-off 5º/8º: CW Donostia (20)CD Larraina (5)

3 – 1 | 6 – 1 | 7 – 3 | 4 – 0

Javier Zulaica, Asier de Santos (1), Iñigo Mate (2), Ander Villaverde (4), Daniel Zulaica (3), Nahuel Gutiérrez (3), Asier Zabaleta (2), Ander Iñarra (3), Xabier González, Iñigo Antin (2), Iñaki Fdez. de Gorostiza (1), Julen Pazos.

Superioridades: 4/8
Inferioridades: 0/2
Penaltis a favor: 0/0
Penaltis en contra: 0/0

El sábado, el equipo sénior masculino disputó ante el combinado de CD Larraina la ida de la primera eliminatoria de los play-off de la Liga Euskal Herria de Primera División Masculina. En un encuentro donde siempre fuimos superiores, nuestros chicos lograron una holgada victoria que les permite asegurarse virtualmente el pase a la siguiente ronda. Si bien el encuentro empezó bastante igualado, con tres minutos transcurridos del primer cuarto el marcador reflejaba un escueto 2 – 1, lo cierto es que la sensación general era que, tarde o temprano, terminaríamos imponiéndonos al conjunto pamplonés. Prueba de ello es que en el siguiente periodo cosechamos un parcial de 6 – 1 para llegar al ecuador de la contienda con una ventaja de siete goles (9 – 2). Con el cambio de campo, se esperaba una reacción visitante que igualara algo las fuerzas, pero ésta nunca llego. De hecho, el tercer tiempo terminó con otro parcial demoledor, 7 – 3, que dejaba el global en un significativo 16 – 5. En el último tiempo, con absolutamente todo decidido, el partido se enturbió. No sabemos muy bien el motivo, la diferencia era claramente insalvable (incluso pensado en el partido de vuelta), pero se dejó de jugar a waterpolo y empezaron a surgir conatos de pelea en cada acción. La pareja arbitral no les dio importancia, desde nuestro punto de vista craso error, y el ambiente se fue calentando sin sentido. Resultado, a falta de tres minutos la situación explotó: uno de los colegiados pita expulsión por brutalidad a uno de nuestros jugadores en una transición ofensiva donde el susodicho y un compañero se iban solos contra la meta rival. Increíble pero cierto. Se lanzó el penalti de rigor (que los navarros fallaron) y jugamos cuatro minutos (hasta el final del partido) en inferioridad numérica. A pesar de eso, perforamos hasta en tres ocasiones más la portería visitante para dejar el luminoso en un contundente y justo 20 – 5. Resumen, dominio sin fisuras de inicio a fin. Reflexión, hay que dar más importancia a ciertos hechos que, habitualmente, dejamos pasar en el desarrollo de los partidos. Permitir ciertos contactos de manera reiterada no es bueno. La línea que separa la intensidad de la agresividad, a pesar de lo que piensen algunos, es clara. La diferencia entre faltas ordinarias y expulsiones, también. Así lo refleja el reglamento. No hay que tener miedo a expulsar. Es inconcebible que partidos sénior, donde siempre hay mucho contacto (y la mitad de veces malintencionado) terminen menos de diez expulsiones entre los dos equipos. Hay gente que opina que el waterpolo no es atractivo porque se pita demasiado y eso hace que se interrumpa el juego. Lo cierto es que el “sigan, sigan” a degenerado en un “todo vale” a expensas de los colegiados. Solución, sencilla. No es necesario cambiar cada ciclo olímpico el reglamento. Simplemente, hay que respetar la idiosincrasia de nuestro deporte: puedes tocar, pero ni puedes agarrar ni puedes hundir. Seguro que si se empezara a sancionar con expulsión cada vez que se produce una de esas dos acciones, de inmediato, los jugadores dejarían de hacerlo (y los entrenadores de enseñarlo). Enhorabuena por el esfuerzo y a seguir trabajando duro día a día para mejorar.


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