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11 Feb , 2018  

Liga Euskal Herria Juvenil Masculina

Fase II Jornada 2: Lautada Urpolo (7) – CW Donostia (7)

1 – 2 | 1 – 2 | 2 – 1 | 3 – 2

Oier Mujika, Asier de Santos (2), Iñigo Mate (2), Jon A. Villaverde (2), Xabier Aranzábal, Asier Zabaleta, Ander Iñarra, Julen Espila, Julen Pazos (1), Jokin Soroa, Aitor Zaldua.

Superioridades: 2/8
Inferioridades: 3/8
Penaltis a favor: 0/0
Penaltis en contra: 0/0

El pasado viernes, el equipo juvenil masculino viajó a Vitoria para jugar la segunda jornada de la Fase Final de la Liga Euskal Herria de la categoría. En un partido donde los nervios limitaron nuestras opciones, nuestros chicos empataron un encuentro lleno de altibajos ante la escuadra de Lautada Urpolo. Si bien comenzamos muy concentrados y bastante resolutivos, en menos de tres minutos habíamos metido dos goles y seguíamos con la portería a cero, no supimos imponernos y llevar el partido donde queráimos. Sin lugar a duda, esa fue la clave. No ser disciplinados en el juego y pretender solventar el compromiso mediante individualidades. Siempre se suele dar el mérito a los entrenadores cuando sus equipos se desplegan en el campo de manera organizada y coordinada. Al igual que se les recrimina cuando predomina el caos. Desde luego, parte de influencia tienen puesto que son los que pueden poner herramientas para que los jugadores aprendan a ser disciplinados, tanto dentro como fuera del agua. Ahora bien, la última palabra siempre la tiene el jugador. Es decir, siempre va a ser mucho más mérito suyo ser disciplinado o, por el contrario, poco organizado. Él elige qué quiere ser. En esta ocasión, y después de una mala semana (exámenes, enfermedades, lesiones,…); dejamos la partitura a un lado y nos dio por improvisar. Resultado, las ideas se superponían unas a otras, lo que daba como resultado un juego en torbellino y a ráfagas. Unas veces, la mezcla era positiva y nos daba. Otras, negativa y nos restaba. De ahí que fuéramos “haciendo la goma” en el marcador todo el encuentro. Para colmo, a partir del tercer periodo empezamos a ver fantasmas en cortinas que se movían con el viento. En vez de centrarnos en nuestros propios errores, empezamos a sacar punta a cada decisión arbitral. Craso error. Uno, porque desvías tu atención de lo que tú realmente puedes hacer (al árbitro le da igual tu opinión, el siempre va aplicar su criterio y, por tanto, nada se puede hacer para influir). Dos, según que colegiado sea, como en la vida hay personas con más paciencia que otras, puede llegar a ser muy contraproducente. Que algunas decisiones fueron, desde nuestro punto de vista, poco acertadas (no castigar con expulsiones hacer faltas agarrando del cuello y dar un gol en el último segundo cuando la pelota claramente se ha quedado a un palmo de acercarse siquiera a la línea de gol) son cosas que uno puede discutir; pero refugiarse en ellas para esconder los propios errores es de mediocres. Todos, jugadores y cuerpo técnico, estuvimos por debajo de nuestro nivel. Debemos ser conscientes de ello y trabajar para solucionarlo. Ya lo hemos comentado en más de una ocasión. Lo importante no es ganar o perder los partidos, si no cómo se gana o se pierde. El viernes, sacamos un buen resultado, pero todos nos fuimos con la sensación de tener más que dar.    A seguir entrenando duro día a día. Enhorabuena por el esfuerzo.


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