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9 May , 2017  

Liga Euskal Herria Juvenil Masculina

Fase II Jornada 3: Leioa WLB (7) – CW Donostia (7)

2 – 2 | 1 – 2 | 1 – 3 | 3 – 0

Antxon Gracenea, Asier de Santos (1), Koldo Domínguez (1), Javier Zulaica (2), Daniel Zulaica (2), Oier Mujika, Asier Zabaleta, Ander Iñarra (1), Iñigo Antín, Jon A. Villaverde, Jon Aranburu.

Superioridades: 1/5
Inferioridades: 2/7
Penaltis a favor: 0/0
Penaltis en contra: 1/1

Este domingo, el equipo juvenil masculino selló, con más pena que gloria, su billete de acceso al Campeonato de España de la categoría. Con el empate a siete cosechado en la piscina del Polideportivo Sakoneta ante la escuadra del Leioa WLB, nuestros jugadores se ganan el derecho de competir a principios de julio en el torneo estatal por antonomasia. Sin duda, un premio merecido a su trabajo a lo largo de la temporada. No obstante, como ya hemos comentado, no fue un buen partido. Al igual que sucediera en el enfrentamiento del día anterior en San Sebastián, nos dejamos llevar en el último tiempo cual botella a la deriva en medio del océano. En un fatídico último periodo, desperdiciamos el trabajo de los tres cuartos anteriores, dilapidando una ventaja de tres tantos. El choque comenzó mal. Sin ideas claras en ataque y con errores totalmente evitables en defensa. Nos faltó convicción en la ofensiva y concentración en la retaguarda. A pesar de ello, sacamos el parcial adelante con dos latigazos individuales (2 – 2). Por suerte, en la segunda y tercera parte volvimos por la senda correcta. Aunque no terminamos de cerrar en defensa tan bien como en el choque anterior, los vizcaínos saben sacarle mucho partido a su reducida pileta, tuvimos más empaque, neutralizando casi siempre las intentonas de los locales. En ataque, además de engranar una marcha más, empezamos a utilizar la cabeza, lo que nos permitió darle mucho más criterio a nuestra circulación de balón, tanto en el ataque posicional como en las transiciones. Fruto de ello, impusimos con claridad nuestro mayor potencial, sacando rédito de él (1 – 2 y 1 – 3). Eso sí, si hubiéramos estado más finos, la diferencia habría sido aún mayor puesto que desperdiciamos situaciones claras. Sobre todo contragolpes con superioridades de 1×0, 2×1 o 3×2 y transiciones ofensivas con ventajas en segunda línea (faltó un punto de claridad, tanto en las trayectorias de nado como en el tiempo del pase). Pero todo esto se fue por la borda en el último tiempo. Sin explicación aparente, bajamos las revoluciones de nuestro motor considerablemente, dejándolo en al ralentí durante todo el cuarto. Los leizotarras, que no son ni mancos ni ciegos, supieron leerlo a la perfección y fueron a cada balón con el cuchillo entre los dientes. Resultado, sin apenas darnos cuenta, nos endosaron tres tantos en cuatro minutos que ponían las tablas en el marcador (7 – 7). En los dos últimos minutos, quisimos revertir la situación pero no pudimos. Tanto jugar con el embrague y el ralentí que, al final, se nos caló. Menos mal que, con pundonor y algo de oficio, supimos lidiar con los últimos zarpazos de los locales (nuestra falta de actitud los transformó de lindo gatito a fiero tigre). Lo dijimos y lo repetiremos las veces que haga falta, los equipos que aspiran a algo más jamás bajan el pistón (lo hemos sufrido en nuestras carnes). Más pronto que tarde, tenemos que dejar de lado esa pasividad a la hora de afrontar los compromisos y empezar a imponer nuestro criterio. Enhorabuena por la clasificación, pero por encima de todo, por el trabajo y esfuerzo mostrado durante la temporada. A seguir entrenando duro día a día. Tenemos un nuevo objetivo en el horizonte.


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