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El Muerto Vivo

18 Feb , 2017  

Liga Euskal Herria Sénior Masculina

Jornada 15: CW Donostia (8) – CW Navarra (6)

2 – 1 | 4 – 0 | 1 – 1 | 1 – 4

Antoxon Gracenea, Asier de Santos, Erik Pérez, Javier Zulaica (1), Daniel Zulaica (1), Nahuel Gutiérrez (1), Aitor Zabaleta (3), Ander Iñarra, Xabier González, Asier Agrelo (1), Iñaki Fedz. de Gorostiza (1).

Superioridades: 1/3
Inferioridades: 2/6
Penaltis a favor: 1/2
Penaltis en contra: 0/0

Hoy sábado, nuestro equipo sénior masculino se ha impuesto a la escuadra del CW Navarra en un duelo apasionante y cargado de alternativas. El partido comenzó muy bien para nuestros intereses ya que en poco más de un minuto estábamos dos tantos por encima. Dos defensas intensas y otros tantos ataques con intención nos permitieron hacer un parcial de 2 – 0. Tal era nuestro dominio que los pamploneses tuvieron que solicitar un tiempo muerto para tomar aire y recomponer filas. Sin duda funcionó, puesto que no conseguimos volver a perforar su meta y ellos empezaron a crear peligro. Pese a que seguimos creando ocasiones, éstas ya no eran tan claras y nuestro dominio fue diluyéndose poco a poco. El segundo tiempo fue clave en el devenir del partido. Contra todo pronóstico, nuestro oponente había logrado neutralizarnos durante la parte final del primer cuarto, volvimos a someter a los navarros con mano de hierro. En minuto y medio fulgurante, logramos un parcial de 3 – 0 que dejó a nuestro rival muy tocado. Incluso llegó a desaprovechar dos superioridades numéricas seguidas (vital defender cada inferioridad como si fuera una bola de partido). Aunque trataron de frenar la sangría con otro tiempo muerto, esta vez no les sirvió. Es más, cuando restaban poco menos de dos minutos, pusimos la guinda al pastel con otro gol más, alargando el parcial hasta el 4 – 0 y dejando en el electrónico un sorprendente 6 – 1 a nuestro favor. Sin embargo, en el tercer tiempo, los pamploneses consiguieron romper nuestra dictadura gracias a su cambio de sistema defensivo. Con nada que perder y mucho que ganar, los visitantes arriesgaron con una “zona M” con líneas muy adelantadas que nos desarmó por completo. La costumbre de jugar siempre contra defensas al hombre, hizo que nos atascáramos de sobremanera en cada ataque a pesar de poder mover el balón con, a priori, más facilidad (había tres hombres sin marca fija). Para colmo de males, nuestras imprecisiones unidas a su posicionamiento hicieron que sufriéramos una avalancha de contragolpes. Por fortuna, los navarros no estaban especialmente finos y desaprovecharon buenas ocasiones. Justa o injustamente, salvamos el tiempo con un parcial de 1 – 1 que  consolidaba nuestra ventaja de cara al tramo final del choque (7 – 2). Es decir, una diferencia de cinco goles que nos permitía afrontar con cierta tranquilidad el último cuarto. Mas no fue posible porque, curiosamente, a pesar de atacar con mucho más criterio la zona propuesta por los visitantes (supimos leer muy bien las pequeñas variaciones que aplicaron), no supimos concretar (demasiadas imprecisiones en el último pase y nulo acierto en los lanzamientos). Paradójicamente, encajamos más goles que en cuarto anterior. Concretamente recibimos un parcial de 1 – 4. Sin duda, nuestra necesidad imperiosa de puntuar para seguir con vida en la lucha por eludir el descenso nos pasó factura en la recta final del choque. Ver tan cerca pero a la vez tan lejos los ansiados tres puntos provocó cierta ansiedad que casi nos cuesta un disgusto (visto como iba el enfrentamiento hasta ese momento). No obstante, como dijo Peret, uno de los mayores exponentes de la rumba catalana, en su tema El Muerto Vivo, “no estaba muerto, estaba tomando cañas”. Con más apuros de los previstos al comenzar el periodo, atrapamos los tres puntos. Seguimos en la brecha. Después de la dura sanción, alguno podía pensar que bajaríamos los brazos y firmaríamos nuestro certificado de defunción, aquí estamos. Somos un muerto muy vivo. Enhorabuena por el esfuerzo y a seguir trabajando día a día.


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