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4 Feb , 2017  

Liga Euskal Herria Sénior Masculina

Jornada 13: CD Bilbao (5) – CW Donostia (5)

2 – 1 | 1 – 0 | 1 – 1 | 1 – 3

Antoxon Gracenea, Asier de Santos (1), Asier Zabaleta, Javier Zulaica, Daniel Zulaica (1), Nahuel Gutiérrez (1), Aitor Zabaleta (1), Ander Iñarra, Xabier González, Asier Agrelo, Iñaki Fedz. de Gorostiza (1), Íñigo Antín.

Superioridades: 1/7
Inferioridades: 1/9
Penaltis a favor: 0/0
Penaltis en contra: 0/0

Ayer viernes, el equipo sénior masculino se desplazó a Vizcaya para disputar ante el CD Bilbao la decimotercera jornada de la Liga Euskal Herria de Primera División Masculina. Es decir, nuestros jugadores se medían al líder de la división y subcampeón de Copa. En un partido tremendamente exigente donde ambas escuadras pelearon cada balón hasta la extenuación, un último cuarto pletórico permitió traer a San Sebastián un punto; algo que ningún equipo de la liga había conseguido hasta la fecha (los bilbaínos contaban sus partidos en casa como victorias). Muy serios en defensa, cerrando bien las transiciones y muy activos en el juego posicional, sólo concedimos dos goles a nuestro oponente en el primer periodo. En ataque, si bien no materializamos, la producción de situaciones era más que aceptable. Gracias a unas transiciones ofensivas organizadas con criterio, se solía disponer de pequeñas superioridades en los primeros instantes del juego posicional. Lástima que como siempre, no termináramos de finalizar. Pequeñas imprecisiones en el último pase desbarataban todo el trabajo previo. Eso hizo que nos fuéramos al primer descanso un gol abajo (2 – 1). El segundo parcial siguió con la misma dinámica. Mucha intensidad en defensa y buenas ideas en ataque. Aunque recibimos un gol en contra, las sensaciones eran muy buenas. Sólo nos faltaba “acertar en el estoque”. En el inicio de la segunda mitad del choque, primea jugada, primer gol en contra. Los fantasmas de encuentros pasados volvían a sobrevolar sobre nuestras cabezas. Sin embargo, en esta ocasión supimos tranquilizarnos y seguir haciendo lo que tocaba. Prueba de ello es que en este periodo se consiguieron la mitad de las expulsiones, tres de las seis totales (la séptima fue doble). Muy incisivos en ataque, obligamos a nuestro oponente a jugar al límite cada acción. En el último parcial, remontada épica. A falta de cuatro minutos, estábamos tres goles abajo (5 – 2). Aunque seguíamos realizando un buen trabajo, nuestra eficacia realizadora era casi nula. No había manera de finalizar en gol las buenas situaciones que se creaban. Pero todo cambió a falta de dos minutos para la conclusión. En un minuto frenético, perforamos hasta en tres ocasiones la meta local. Fue, sin lugar a dudas, una epifanía sobrenatural. Para acabar de redondearlo, fuimos capaces de defender una inferioridad numérica y disponer de un buen lanzamiento que, por desgracia, se estrelló en la madera. Increíble. Sin palabras. Está claro que todavía tenemos muchísimas cosas que mejorar (seguimos negados en las superioridades numéricas y nuestra eficacia ofensiva es pobre para lo que generamos), pero eso no quita para que, de vez en cuando, tengamos algún pequeño premio por todo el esfuerzo realizado. Como siempre, se gane, se pierda o se empate, enhorabuena. Ahora, a seguir trabajando duro día a día


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