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En el ojo del huracán

10 Dic , 2016  

Liga Euskal Herria Juvenil Masculina

Jornada 4: CW Navarra (18) – CW Donostia (4)

6 – 1 | 5 – 0 | 3 – 1 | 4 – 2

Asier de Santos (1), Koldo Domínguez, Javier Zulaica, Daniel Zulaica (1), Asier Zabaleta, Ander Iñarra (2), Aitor Iglesias, Iñigo Antín, Jon A. Villaverde, Oier Mujica, Jon Aranburu.

Superioridades: 3/6
Inferioridades: 1/5
Penaltis a favor: 0/0
Penaltis en contra: 0/0

Hoy sábado, el equipo juvenil masculino se desplazó a Pamplona para disputar la última jornada de la primera vuelta. En un mal partido, nuestros chicos sucumbieron ante la mayor intensidad de los locales, encajando la primera derrota de la temporada. Sin duda, la mayor intensidad de los pamploneses durante la primera parte de la contienda fue clave, puesto que no supimos (pudimos) igualarla en ningún momento, viéndonos superados en todas las facetas del juego. Nos barrieron del campo, literalmente. En ataque, la fuerte defensa al hombre asfixió nuestra circulación, impidiéndonos lanzar o conectar con la boya. En defensa, además de tener que afrontar casi todas las transiciones defensivas en inferioridad manifiesta (solían sacar ventaja a nuestro boya y alguno de los dos extremos), en el juego posicional siempre lograron la expulsión a favor (sobre todo en el primer cuarto). En resumen, un correctivo (11 – 1) en toda regla. No obstante, a partir del tercer periodo, las fuerzas se igualaron. Ellos aflojaron ligeramente el ritmo y nosotros empezamos a ver la luz al final del túnel. Más fluidez con la pelota, se atacó con un poco más de tranquilidad, y menos problemas a la hora de custodiar nuestro marco (mejoramos las transiciones defensivas, dando bastantes “cambios” a los compañeros que volvían con la posición perdida). Aún así, los navarros siguieron imponiendo su ley hasta el final. Si bien el parcial fue menos sonrojante (7 – 3), quedó claro que, a día de hoy, están un par de peldaños por encima de nosotros. Sólo nos queda continuar trabajando duro en cada sesión de entrenamiento para seguir creciendo, tanto individualmente como de forma colectiva. Seguro que si lo hacemos, conseguiremos reducir las diferencias poco a poco. Como siempre decimos, el entrenamiento constante termina por marcar la diferencia. Más si cabe, en un deporte tan exigente y complejo como el nuestro. Enhorabuena por el esfuerzo (ciertamente fue un encuentro muy duro en todos los aspectos) y a pensar desde ya en el siguiente entrenamiento.


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